Primero, te escucho.
Antes de la sesión nos conocemos, nos tomamos un café y me cuentas qué fotos te apetece tener y cómo te sientes. Hablamos del lugar, de qué ropa traer, de lo que prefieres no hacer y de todas tus dudas.
la pielpor Ana LoretoUna mañana o una tarde para desconectar, reírte, probar y dejar que alguien te mire con calma. Esta vez, la que se pone delante de la cámara eres tú.
Me apetece un rato para mí
Apagar un rato el ruido.
Venir. Estar. Disfrutar.
Dejar las cosas organizadas y salir de casa sabiendo que ese rato es para ti. Traer ropa que te guste, hablar, probar algo que nunca habías hecho o reírte de los primeros nervios.
La sesión también es todo eso que pasa mientras hacemos las fotos. Me apetece que estés a gusto, que tengas espacio y que puedas descubrir qué te gusta de verte de otra manera.
Puedes venir para guardar un recuerdo de esta etapa. Para regalarte una experiencia. O, sencillamente, porque te apetece.
Desde la primera conversación hasta ese momento en el que empiezas a olvidarte de la cámara.
Antes de la sesión nos conocemos, nos tomamos un café y me cuentas qué fotos te apetece tener y cómo te sientes. Hablamos del lugar, de qué ropa traer, de lo que prefieres no hacer y de todas tus dudas.
Te doy indicaciones y buscamos juntas cómo estar cómoda. Podemos parar, cambiar de idea, movernos o probar otra cosa. Tú decides hasta dónde y yo estoy contigo.
Las fotografías de ese encuentro. Para mirarlas con tiempo y guardar algo de cómo eres hoy, de tus gestos, de esa forma de reír que a veces ni sabías que tenías.
También mereces aparecer. Tener fotografías que hayas elegido hacerte, un recuerdo de ti en esta etapa de tu vida.
El autorretrato tiene su lugar aquí. A veces una imagen empieza con una pregunta, con un gesto o con algo que todavía no sabemos poner en palabras.
Aquí también exploramos nuestra mirada a través del autorretrato, la escritura y un espacio para observarnos con más curiosidad y menos exigencia.
Estoy dando forma a las próximas propuestas. Si te apetece conocerlas cuando estén preparadas, puedes escribirme.
Me interesa el autorretratoAntes de fotografiar a otras mujeres, empecé haciéndome autorretratos. Había cosas que no sabía decir y encontré en la cámara una manera de expresarlas. Necesitaba sacar lo que llevaba dentro.
La fotografía me salvó. Fue mi tabla de salvación. Por eso, para mí, lo que pasa delante de una cámara puede tener mucho que ver con lo que nos está pasando por dentro.
Esa experiencia forma parte de mi manera de acompañarte. Escucharte, darte espacio y dejar que pruebes a tu ritmo. Tú vendrás con tu propia historia, con tus ganas de disfrutar, de desconectar o de tener unas fotografías para ti. Y yo estaré al otro lado.
No necesitas llegar sabiendo. Te acompaño con indicaciones sencillas y vamos probando. También hay espacio para moverte, hablar y reírte sin estar pensando todo el rato en cómo sales.
Claro. Antes de la sesión nos conocemos, nos tomamos un café y me cuentas qué te apetece y cómo te sientes. Podemos hablar de tus dudas con calma. Me importa que puedas conocerme también y sentirte acompañada desde el principio.
No. Tú eliges cómo quieres fotografiarte, la ropa y tus límites. Podemos hacer retratos vestida, jugar con el movimiento o explorar algo más íntimo si tú lo deseas. Lo hablamos antes y puedes cambiar de idea.
Trabajo en Gran Canaria y tengo disponibilidad para desplazarme a otros lugares. Elegimos el lugar según la sesión que te apetezca y lo que acordemos al hablar. Si estás fuera de la isla, escríbeme y lo vemos juntas.
Lo hablamos contigo. Poder hacer una sesión para ti y decidir qué quieres compartir forma parte de esa conversación. La publicación de tus fotografías requiere tu autorización.
Escríbeme y te cuento las opciones, qué incluye la sesión y la disponibilidad. Hablamos de lo que buscas y acordamos los detalles antes de reservar.
Cuéntame qué te apetece. Aunque todavía no sepas cómo quieres las fotos, podemos empezar por ahí.